jueves, 3 de noviembre de 2011

Hay países que, por cultura imperialista, depuradora o de extremismo perfeccionador religioso, padecen -en consecuencia- un adquirido COMPLEJO DE SUPERIORIDAD. Y éste se realiza en la sociedad a un modo ESTÉTICO de represión o de intolerancia obsesiva (no permitiendo manifestaciones subconscientes o interiores en libertad) por conservar un escenario forzado y fingido de orden civil, no coherente con tal conflictividad interior -que exacerba más conflictividad- de clasismo, de imposición o de superioridad (léanse los dos comentarios a esta entrada).

3 comentarios:

José Repiso dijo...

"en China la filosofía no se ha movido junto con la economía, la técnica ni la ciencia. En efecto, el núcleo de su filosofía, la dialéctica, es falso en el mejor de los casos y en el peor es confuso por tanto incapaz de ser debatido racionalmente.

En particular, no es verdad que el conflicto sea la madre de todo cambio. Aunque hay competición y aún conflicto en todas partes, la cooperación tiene precedencia, como lo muestra la existencia de los sistemas dentro y entre los cuales emergen conflictos. Más aun, el culto del conflicto es políticamente suicida, ya que el rol principal del administrador de todo sistema social, sea cabeza de familia, empresario o dirigente político, no es exacerbar los conflictos sino resolverlos".

MARIO BUNGE

José Repiso dijo...

Así, los problemas no son los conflictos, sino la ausencia de una capacidad de resolución de errores a través -necesariamente- de una común y compartible dialéctica racional.

José Repiso dijo...

Al señor P

Le contesto: Yo no cierro ningún “círculo de respeto” primero, seguidamente es cierto que “no queremos”, pero eso requiere una posición incorruptible y que sea ética, un esfuerzo y un no consentir, es decir, una protesta o acción personal. Todo empieza por el “uno”, porque uno esté donde tiene que estar antes de meterse en todos sitios o en sitios donde lo van a manipular o darle lo que en definitiva no desea.
Con respecto al “si” sé que se refiere a qué se ofrece de alternativas, a qué soluciones se indican; pues bien, en mis cientos de escritos de análisis social he dicho muchas, soy precisamente de los que hablan de soluciones, despegarse de la irracionalidad y de las conveniencias es dar soluciones. ¡Ah!, pero siempre primero debemos tener claro qué es lo que ocurre o qué irracionalidad ocurre, segundo qué es lo que no se debe seguir o qué irracionalidad hay que denunciar, y tercero conocer y ser consciente de las necesidades más imprescindibles en las variadas circunstancias que pasa la gente. Pues, eso es lo que hago, sin miedos ante tantas censuras, desprecios y amenazas que recibo. Y, también, no veo políticos de a pie, que se metan donde hay hambre y donde está el terror; eso es, todavía no se ha visto a Bush ir al mismo sitio donde están los soldados que ha enviado ni he visto al señor Zapatero ir al mismo sitio de Afganistán donde ha enviado los soldados. Hay mucha mierda, pero se adora, y algunos no la huelen porque les gusta adornarla con flores y que se pudra quien se pudra, sobre todo porque tienen –por seguro- algún beneficio por no buscarse molestias o incomodidades.
Y la especulación inmobiliaria en España ha sido una de las más inmorales que han existido en la historia. Si ahí se puede hablar de millones de inmigrantes, éstos necesitan una vivienda forzosamente y, los que del sucio negocio viven, se las han subido ya el triple en poco para que los paguen ellos que ganan el pan a sudor seguro mientras que los especuladores con una decisión en unos minutos. Asimismo, la mayor parte de la prostitución que hay en España es ya de explotación inmigrante, de disfrute de esos que lo callan, de negocio de las debilidades de los débiles, y etcétera.
En cientos de escritos -que ya he escrito durante muchos años- he hablado de lo que hay, de lo que quiero y de muchas cosas más en responsabilidad; y, si es lo que quiero para mí, es lo que también quiero para todos: el que ningún derecho prioritario se pise. Pero los mismos que causan y dirigen las injusticias siempre dicen que no las causan y, encima, se ponen al frente de medios para disimular o a dirigir algunas ONGs y organizaciones para enflorecerlo todo de mentira. Así es, el sinvergüenza durante toda la historia ha tenido todos los medios para decir que es santo y, por el contrario, el que es honesto y humilde, ningún medio para decir algo,y ¡cuánto sufrimiento tiene que afrontar!.

(publicado en varios medios en 2003)
Que no se diga nunca no no he sido coherente, o que fue tan solo hace unos días cuando me puse a luchar por lo justo.