HACER BIEN o SER UN BIENNACIDO es solo el RECHAZAR ÉSE SOBREPROTEGIDO ENTRETENIMIENTO en dar siempre espacios sociales a lo que no es aportación racional, ética o referencia de la mismísima Naturaleza.
Jamás ha habido más rollo cínico y miserable de tantos intelectuales (totalmente falsos: ninguno se atiene a alguna regla de la razón, ninguno reconoce nada), ayundando a ocultar y a promover la injusticia con sus impuestas sinrazones.
¿Dicen? ¿Qué saben ya de la decencia
de un RESISTIR?, de ese colmar de beso
el corazón, sin más, sin elocuencia,
sin traicionar a la ternura, ¡eso!
¿Qué saben de una cosa con conciencia?,
¡sí!, del valor que lleva el sueño impreso;
el seguir digo que lo anima el hueso.
¿Saber? ¿Qué saben ya de mi decencia
mientras se mueren a mazazo lento
mis rosas de la sangre sin clemencia?,
¡todo hacia un miserable enterramiento!
¡Cierto!, ¿qué con tramposa vehemencia,
maldita que malhiere el sentimiento,
forjan para llamarlo... inteligencia?