HACER BIEN o SER UN BIENNACIDO es solo el RECHAZAR ÉSE SOBREPROTEGIDO ENTRETENIMIENTO en dar siempre espacios sociales a lo que no es aportación racional, ética o referencia de la mismísima Naturaleza.
Jamás ha habido más rollo cínico y miserable de tantos intelectuales (totalmente falsos: ninguno se atiene a alguna regla de la razón, ninguno reconoce nada), ayundando a ocultar y a promover la injusticia con sus impuestas sinrazones.
Todo ser vivo DA una "valoración" a las cosas (por ejemplo: un gato da a un perro "un valor de confianza" distinto al que da a un conejo - el ser humano, por indiferencia, puede darlo supuestamente nulo o mínimo pero, aun así, lo da -). Por lo tanto, "valorar" es su condición inevitable y, con ella, si quiere mejorar, habrá de valorar la información que recibe y, a su vez, dignificarla -y a quien, con un esfuerzo de coherencia, la ha ofrecido-. Eso es lo esencial que debe "aprender" un ser humano porque... demuestre valores.
Unos contraponen islamismo a democracia (pero la democracia es una determinación libre basada incluso en la tolerancia al que no quiere autodeterminarse democrático). Otros identifican totalmente islamismo con terrorismo (cuando, por ejemplo, el cristianismo ha aplicado todos los sistemas de terrorismo habidos y por haber). Otros, que Europa padece una islamización (cuando hay cientos de pruebas de que también el islam se europeiza). Otros critican la posesión de armas (cuando las dos partes, en todo lo que pueden, se arman hasta los dientes). Otros están por la paz pero, por ella, no ceden nada (y, así, es imposible). Otros defienden el diálogo pero, cuando existió una pequeña oportunidad para ese diálogo, no dijeron nada (quieren diálogo para... no hablar).
(Por encima de las religiones, sí, elogio sobremanera: todo "interés" o cultivo espiritual tan necesario en el aspecto de los valores: chamanismo, panteísmo, budismo, etc. Que es algo distinto y menos... jerárquico.)
¿Dicen? ¿Qué saben ya de la decencia
de un RESISTIR?, de ese colmar de beso
el corazón, sin más, sin elocuencia,
sin traicionar a la ternura, ¡eso!
¿Qué saben de una cosa con conciencia?,
¡sí!, del valor que lleva el sueño impreso;
el seguir digo que lo anima el hueso.
¿Saber? ¿Qué saben ya de mi decencia
mientras se mueren a mazazo lento
mis rosas de la sangre sin clemencia?,
¡todo hacia un miserable enterramiento!
¡Cierto!, ¿qué con tramposa vehemencia,
maldita que malhiere el sentimiento,
forjan para llamarlo... inteligencia?