jueves, 30 de octubre de 2008

RECONOCIMIENTO DE LO QUE ES


Todos los seres vivos inevitablemente vayan a donde vayan perciben la realidad, pero en su extensión no la misma realidad -por ejemplo, un pez no con respecto a un pájaro-.
Sin embargo, todos y en concreto los de cada especie siguen a un modelo percibiendo la realidad, esto es, los seres vivos que constituyen una especie reciben de la realidad lo mismo aunque no quieran, con plena objetividad y con plena demostración(*).

Un árbol cualquiera recibirá de la realidad luz, una dosificación de nitrógeno, potasio, fósforo y oligoelementos, agua y dióxido de carbono siempre, de forma regular; aunque, claro, se diferenciarán de otro árbol esas intensidades que asimila de tales esencias o partes de la realidad para que, así, salvaguarde la individualidad existencial o, para todos, el principio de diversidad.
Por eso, nada cambia en el fondo -en cualidad-.

El ser humano, en su último eslabón de la evolución, funcionará en su esencia como la primera célula que hubo en la Tierra: nada cambia, excepto formas que "sustentan" el movimiento de todo, formas que garantizan -a su vez- que nada cambie.
Sólo las formas cambian.

Es un error el que se diga que un ser humano no percibe lo mismo que otro, por razón de que percibe lo mismo biológicamente -en cualidad- y conceptualmente todo lo que tenga una definición física directa: río, montaña, árbol, luna, luz, piedra, etc.

¡Ah!, por supuesto, lo que varía más es lo que vive intensamente de algo -en la experiencia, por medio de ella-.

Los seres humanos, de la realidad física, comparten casi el cien por cien de los conceptos (y de los genes casi... casi son los mismos de un animal a otro, o sea hay diferencias, pero no tan enormes) y sólo en la realidad social es en donde se diferencian con subjetividad porque, como es lógico, sólo en lo social un ser desarrolla su psicología, es decir, la formación de "pareceres" comunicativos, de partidos -que siempre atienden a lo emocional o a la idealización-, de gustos o de caprichos en cuanto a que, en la comunicación, los seres vivos ahí están más que nunca frente a frente, autoafirmándose o compitiendo sistemáticamente porque prevalezcan, sí, como individualidades de acción.

Por lo tanto, lo subjetivo es, ante todo, un "elemento diferencial" pero que nace del compartir primero (del hecho social), producido o añadido porque se defiendan sin duda ideas-utopías, o seducciones ante otros.
Es algo extraesencial, que no está nunca fuera de eso que se llama sociabilidad o sugestión social o complicidad social, de intención humana partiendo de lo social siempre.

Y, en eso, no debe imponerse, como ahora, ya ocupándose de la realidad como un "yo ante ti" que "me vendo mejor con éstas intenciones o con ésas", en beneficio de una proliferación de religiones individuales que cierran las puertas al proyecto común que respeta mejor objetividades o hechos u obviedades reales en la vida o en la sociedad, que ya estaban antes de ser maltratadas en el presente por la subjetividad de turno, o sea, que ya estaban antes de la subjetividad.
Pues, cuando el ser humano percibía también instintivamente como los demás animales, entonces, el agua era agua, el fuego era fuego y la tierra era tierra.

Cierto, es comprensible, está fuera de quicio decir "La realidad depende de mi religión particular, de mi cabezonería" y, además, como imposición o utilizando medios o recursos públicos que sencillamente no están en sensatez para eso, para eso, sin demostración, como... paranoia.
Es la realidad social la que sí depende de unos agentes sociales que todos, indididualmente, pueden ayudar o no. Esa es la que puedes cambiar tú.

Si el ser humano quiere construir algo, bueno, al momento se verá obligado a recurrir a principios objetivos, esto es, extraídos sólo de la naturaleza y estarán fundados en un orden racional (el orden irracional, por el contrario, siempre está provocado por la intención egoísta -de conveniencia- humana): común para todos.
Por ejemplo, construir una casa (ahí, eso es, no te sirve que te guste Maradona).

Al afrontar el Sida, ahí, lo subjetivo racionalmente está molestando en la manera de que se han de usar preservativos contra lo subjetivo de la religión, contra lo subjetivo de la costumbre, contra lo subjetivo del gusto personal o del "me parece" o "le gusta a los míos o a los de mi partido", en fin, contra lo subjetivo de lo mínimamente subjetivo.
Al igual, si una persona tiene gangrena, o bien se extirpa lo gangrenado o no hay nada que hacer, ante todos, quieran o no quieran, bailando o tumbándose al sol, eso es.

La muerte por hambre de miles de niños no, no es algo subjetivo ni puede arreglarse subjetivamente, ni sirve lo subjetivo aun en un principio para conocer el problema, ni puede arreglarse sin eliminar casi todo lo subjetivo, claro, sino el hambre en verdad es algo real que sólo con medidas de acción reales -y planteadas previamente con rigurosa factibilidad-se evitará; es decir, no se salva ni se salvará con lo subjetivo, ni con la prisa del gusto, sino ante todo con el objetivo absoluto o infinitamente absoluto -o más si lo hubiera- de "dándoles de comer", ni más ni menos.

Sí, lo subjetivo debería servir para distraer a nuestro ego, en claro, contra el aburrimiento, contra la monotonía, contra la depresión, para el juego -que causa placer y está bien-, para que lo social se unifique –convenciendo subjetivamente- mediante gustos particulares que cualquier sociedad debe de tener en cuenta para que sea lo más atractiva, participativa o democrática, para sentir experiencias emocionales que se comparten, para que se estimule la convivencia y la persuasión, para ayudar incluso -con tal persuasión- a que algo objetivo lo entienda alguno o "un cerrado de mollera" o un censurador de tal o cual medio de comunicación, etc.

Por ello, para respetar el Medio Ambiente no ha de proponer cualquiera "Esto es relativo, vamos de juerga...,vamos a hacer cada uno lo que nos parezca o lo que nos venga en gana", nunca, sino con criterio se ha de considerar primero lo objetivo, estrictamente lo objetivo muy ya por encima de lo subjetivo.
Teniendo en cuenta que lo subjetivo, lo que atiende a valores individuales y al mismo tiempo dependientes de una moda, es solamente algo subjetivo, personal, pero nunca... "relativo"; conforme a que, para que la realidad -aun la realidad individual- fuera "relativa", tendría que depender de algo extrarreal, no racional, no estable en el ámbito de la razón, y no es así: la realidad sólo depende de sí misma o, por principio, de la acción real que pueda hacerla.

Si no hay acción de comunicación, no habrá comunicación; si no hay acción de justicia social, no habrá justicia social.

Las tan recurridas perspectivas sólo pueden concebirse como recreaciones personales -necesarias- o subjetivas o que buscan o que ayudan a una objetividad, pero éstas no pueden extrapolarse como inherentes al terreno de la objetividad; ya que una perspectiva se fundamenta en la existencia de un punto fijo, el cual no existe nunca ni siquiera subjetivamente, puesto que el ser humano no puede ni podría aislarse como elemento de la realidad y a su vez estar determinando toda la realidad, sino está haciendo realidad como todos sus elementos que interactúan o está construyéndose -nunca solo- de realidad sin que pueda condicionar eso ni evitarlo -y ya, en cambio, la perspectiva considerada erróneamente como objetiva, pretende condicionar la realidad o darla como ajena o manipularla-.

Como conclusión, el ser humano, no puede imponer un punto de construcción del todo, en tanto que él es un estado de construcción que sigue en coherencia con este estado más que con él mismo.

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(*) Un sistema perceptivo no es porque sí, sino que atiende a una lógica que lo sustenta; así, el ser humano percibe por algo, con una causa y proceso, siguiendo a un modelo que comparten todos los de la misma especie.
Un peral no percibe lo que le da la gana con respecto a otro peral, sino lo que corresponde a leyes naturales o con una sincronía por ser "semejante" a los otros perales, es decir, para que sea peral debe tener unos denominadores comunes de percepción con respecto a los de su misma especie, con respecto a los que en cualidades físicas comparten o tienen lo mismo.

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NOTA.-
Una persona puede negar que respira por una intención escéptica o por una intención egoísta o por una intención... demente; pero, al momento que en verdad esa intención es real, es decir, que esa persona se queda intencionadamente sin respirar algunos minutos, deja de negarlo eso su verdadera intención de fondo y de práctica, su intención sin exhibicionismo, la puramente existencial.
El escepticismo no existe en el fondo; sólo existe como voluntad exhibidora e hipócrita -para llamar la atención-, pues nadie considera en la práctica una piedra para comérsela, ni una vida para no amar, etc. Es decir, nadie es absolutamente escéptico sino, cuando ya lo es en algo, por fastidio o como protesta, manifiesta que está harto o lo es de todo.
Todas las personas apoyan cada minuto que viven verdades absolutamente comunes (antiescepticismo en el fondo, porque ahí no impera el derrotismo en mantener una coherencia o la hipocresía o el chulerismo intelectual).

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AL QUE ADVIERTE LO DIGNO


Llamo a tu corazón en el abismo
de tanta perdición –de tanto olvido-
que, en un ayer, vivió su preciosismo
de cambiar el desprecio sin sentido.

Pero es duro sentir sin egoísmo
en este mundo al desamor vendido
o a la alta hipocresía –que es lo mismo–
con viles que al poder se han añadido.

Todo lo justifican por alturas
de la moral que creen conveniente,
con el helor del inventar locuras.

Ahora la injusticia es “muy decente”,
sobre todo rizando caras duras
y que infamia le den al que reviente.

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viernes, 24 de octubre de 2008

--------"...y apoyándose, además, deslocalizaciones impunes o que a todos “les da igual”, paraísos fiscales protegidos por estados de “malavergüenza”, subvenciones consentidas a patrimonios derivados de las imposiciones de una dictadura, programas televisivos de violencia contra los animales en horario infantil (para que así aprendan), cumbres financieras de elite para que siempre quede marcada una diferencia... y un Internet -no autorregulado- sobrecargado totalmente de pornografía que, irremediablemente en irresponsabilidad, en eso, salpicará a las caras de miles de niños."



LOS LÍMITES DEL CONOCIMIENTO Y DE LA AUTOJUSTIFICACIÓN


Decir "El que esté libre de pecado que tire la primera piedra" u otros tópicos como "El que tiene boca se equivoca" es decir -en el fondo- que nadie es perfecto, puesto que ya vivir es sobre todo aprender a medida que se vive, eso es: cada día "se perfecciona" en algo un ser vivo.
Pero tal acción perfeccionadora es "consecutiva" (el principio de todas las cualidades vitales) que se actualiza sólo actuando, prosiguiendo o siguiendo a un modo de tropismo, de orientación consubstancial o habitual.

Entonces no es la perfección, ni la esperanza, ni el amor, ni la tranquilidad, ni el optimismo, ni la calma, ni siquiera la agresividad, un "estado final", una consecución final (y, porque ya se ha conseguido, con eso, no haga falta en adelante tener más esperanza ni calma ni amor), una llegada final determinada o... comprobable, una finalidad, ni apenas una detención (stasia) holística del ser vivo en uno de sus aspectos o cualidades: un fijismo (referencial).

Se ha de entender con ello, claro, que lo vital en inherencia es un proyecto ineludible que se alarga o se desarrolla en proyección a lo precedente conseguido; por lo que es totalmente gratuito o erróneo el considerar estables tanto lo que hemos utilizado ya atávicamente como un "origen" (centro o inicio de algo, ¿quién es el ser humano para establecer un inicio o una tabla rasa a algo en el Universo?) o, en sentido contrario, como un "fin" (debido a que nunca se ha demostrado un "estado de fin").

Digamos que el ser humano sólo puede, en verdad, conocer, reconocer y advertir al hecho y, de seguido, tras las demostraciones precisas, a las causas más o menos directas; así que él sabe -experimentalmente- que tal o cual motivo provoca más o menos esperanza (en ese instante o en un lugar determinado; razonar es precisar), desde luego, en tanto y en cuanto que sopesa -contrasta- las interacciones de una forma óptima – para una intención- de las demás cualidades, y las somete a un ritmo ideal o social (algo no apenas referencial, sino propio de un desarrollo, a la manera orientativa de sus proyectos sociales o de su interés por conocimientos puesto que, en lo natural, indudablemente actúa también lo impredecible, eso, la infinitud de posibles reacciones o interacciones que se pueden realizar al margen del "uso referencial" ya con su denotación a contra natura o fijista) e igualmente, si son físicas, a una plena optimación o adecuación o remisión a lo precedente que corresponde a su contexto físico.

Sí, es un prejuicio que siempre es inevitable en la ciencia atendiendo a tal parcialidad de las “referencias” sólo en un ámbito precedente; a ver, entendamos que las “referencias” sirven para un proyecto de intención o, bien, son únicamente instrumentos de voluntad que se deben valorar más por lo que “hacen en su alcance de objetividad” -en su limitado contexto- que por el final impredecible o total de lo que hay.


Piénsese que todo llega a donde llega, que nuestra esperanza no puede saber la esperanza que podría haber más allá de un presente vital por ejemplo - o la que hay en otro universo-, y todo ser humano tiene esperanza sobre y con los medios que tiene, no con los que no tiene: no tiene no más que la esperanza posible de un contexto.

He ahí que la ciencia sólo advierte, así es: se limita a "reconocer" -si no se censura, pues jamás existe objetividad con censura o “juego sucio a la sabiduría”- lo que hay, en esa precisa o posible o adecuada parcialidad de la objetividad, por supuesto, que no significa que no lo sea, sino que conoce la parte o proporción que le corresponde o que puede conocer.

La ciencia sólo es... lo que es, no es una panacea ni exclusividad de nada en tanto que no va a ser referente de nada, no va a establecer o determinar, obligar al Universo a que siga unas instrucciones o que siga por otro sitio: únicamente guía el ser humano a algunos elementos de su contexto social -provocándolo eso: una intencionalidad por un apoyo voluntarioso que incide, como hecho, en el contexto físico en el cual se realiza-.

En otro aspecto, asimismo, el ser humano es socialmente "consecutivo" también de una justificación, estableciendo justo si ha sido un proceder adecuado o no para beneficiar lo social; de manera que será coherente en virtud de que siga o no – por su consecución- una ética común, por ejemplo: el no matar, esta regla de sujeción social, convenida ya para todos como algo útil, como eslabón o requisito que consigue algo.

Está claro, las reglas cívicas son aquéllas que se constituyen para que todo gire en torno a una sola armonía o a un equilibrio social, o sea, para que funcione... un civismo; bien, lo que también ocurre es que, eso precisamente, a algunos les importa un pimiento beneficiándose al mismo tiempo de reglas cívicas aplicando ellos reglas incívicas, engañando por tanto al resto de la sociedad, y empiezan luego por su lado a justificarlo como si nada -a pleno capricho- con un insoslayable apoyo de ligereza o de alineación mediática: aprueban la pena de muerte, la guerra como prevención, los fusilamientos, el consentir que muchos mueran de hambre, etc.
Es decir, justifican lo injustificable y, entre tanta irresponsabilidad, sencillamente... porque es lo más fácil ante un esfuerzo cívico.

Desde ahí tal autojustificación personal o grupal va buscando sus recovecos o escondites o suspicacias o licencias de oportunismo circunstancial:
Unos desperdician la comida con la justificación de que ven a otros que también lo hacen; otros dan sus votos para la pena de muerte porque ven -en visión de autojustificación, o en su ética estrictamente interesada- que es válido o útil para una supuesta seguridad; otros justifican el maltrato a animales porque ven que bastantes también lo hacen y, además, les causa divertimiento o placer de espectáculo; y ya otros se deciden por la guerra inevitable pero -ah- primero personalmente ellos no la evitan y, al instante, se dejan comprar o imbuir por esa justificación porque prevalezca siempre el decidirla, tal voluntad.

Incluso los hay que justifican una irresponsabilidad a la “falta de medios” -porque recurrir a eso es facilísimo-, pues toda institución social tiene realmente “falta de medios” ante un ideal -por tantísimas necesidades- que se aspira desear. Pero un médico -o cualquiera- debe asumir con los medios que le han dado sus prioritarias responsabilidades y, si no las asume, pues debe renunciar a actuar así -que nadie le obliga por la fuerza-.
Lo que no se puede hacer es que un señor X atropelle a alguien y lo justifique diciendo que a su coche -del cual se niega reparar o cambiar o prescindir- le faltaban “medios de frenado”, ¡pues que renuncie primero a conducir con tal coche!, es... una irresponsabilidad.

No es de extrañar todos estos hechos, porque ya sucede a diario que, en los medios de comunicación, salen y salen y salen "incalificables" a toda marcha justificándolo todo con la demagogia del “somos buenos” pero, al mismo tiempo, con miles de consentimientos y de irresponsabilidades, del “somos buenos” pero, en masa, haciendo juicios penales en paralelo, del “somos buenos” pero, en masa, ayudando a represalias sobre el que sólo opina diferente, del “somos buenos” pero, en masa, usando más y más y más los procedimientos que contaminan a la naturaleza, del “somos buenos” pero, en masa, consumiendo drogas para un buen ejemplo social o, para colmo, para el colmo de los colmos, justificando de una u otra forma el aislamiento de la pobreza más y más y más con el no ir hacia ella (¿cómo resolverla si la aíslas con vallas o no la priorizas en tus derroches egoístas, o cotidianos sólo para ti?).

Por ello, ante una ética lo más humana o lo más común, debe existir -por responsabilidad- la precaución o la atención (una disposición, una coherencia) ética para que, las injusticias, no sucedan. No sean posibles.

Entonces, conforme a esa responsabilidad primordial para lo cívico o para lo justo, a las regiones más vulnerables a los movimientos sísmicos le corresponderá una mejor infraestructura que evite daños personales –nunca, nunca el chabolismo-; y, cuando en un país se utilizan uno o dos millones de migrantes en la construcción sobre una base de población de cuarenta o cincuenta millones, se sabe -absolutamente- que eso es circunstancial, de unos pocos años, por lo tanto se ha de contar con otra fiable reinserción de trabajo, en responsabilidad o en respuesta “de lo que se hace”.

En fin, esto lo digo cuando aún siguen incrementándose los presupuestos o gastos militares, cuando los mercados imponen la desigualdad porque parten la mayoría con excelentes medidas arancelarias, fondos muy bien acumulados a toda costa por sobreexplotación, subvenciones oficiales, ventajas por asociacionismos discriminatorios, usuras “sucias”, especulaciones sobre los productos de extrema necesidad, injerencias de sobreexplotación en países pobres con materias primas baratas o salarios baratos, etc. y apoyándose, además, deslocalizaciones impunes o que a todos “les da igual”, paraísos fiscales protegidos por estados de “malavergüenza”, subvenciones consentidas a patrimonios derivados de las imposiciones de una dictadura, programas televisivos de violencia contra los animales en horario infantil (para que así aprendan), cumbres financieras de elite para que siempre quede marcada una diferencia elitista con respecto a los demás que sólo sobreviven y un Internet -no autorregulado- sobrecargado totalmente de pornografía que, irremediablemente en irresponsabilidad, en eso, salpicará a las caras de miles de niños.

Y, mientras, mientras se hacen tales hechos, se censura también que esto se diga porque represalias, lo que es realmente represalias en desprecio del valor o esfuerzo del decirlo, en juego sucio y en usurpación de dignidad, las tengo yo... a millares.
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jueves, 23 de octubre de 2008

Los mismos responsables de la crisis económica ahora se ponen como los que quieren resolver la crisis económica, es decir, antes como los beneficiarios y ahora como los también beneficiarios como "resolvedores de lo mismo que han provocado"; pero, en fin, hay "santamente" que atender no a los que se mueren de hambre (que no tienen ningún medio) sino a los más ricos (que, en su riqueza, tienen un poquico de menos medios, ¡pobrecitos!).

miércoles, 22 de octubre de 2008

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A TI


El llanto es impreciso, no se sabe
cuándo va a reventar o a iluminarse;
a veces... he creído que abrazarse
dentro es y, otras, la muerte abrir sin llave.

Al igual lo hace un mar si en él no cabe,
al igual lo hace el no –al desesperarse–
del resistir tuyo, pues puede darse,
no todo el mundo vuela como un ave.

Pero, a todo pesar, siempre la vida
te pide vivir, siempre la esperanza
te pide aquélla –sola– que se olvida;

siempre “que está ahí” una luz te dice
e, incluso, bella que la “altura” alcanza
con tu fe triste, con tus ojos grises.
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sábado, 18 de octubre de 2008

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CONSIDERACIONES EN TORNO AL MALTRATADOR:


— El maltratador, si nada ni nadie se lo impide, se va a defender siempre (difundiendo sus hipotéticas bondades) de que se le demuestre que maltrata.
— El maltratador recurrirá a una justificación de aprendizaje insoslayable o de cultura: “que eso le han enseñado”, “que todos o muchos ya lo hacen o siempre lo han hecho”, “que le identifica tradicionalmente”, “que la vida le ha enseñado sufrimiento y hay seguir con él, sin evitarlo”, “que el sufrimiento ya es intrínseco a la vida y, así, en esto, no hace falta concienciarse en el no causarlo gratuitamente”, etc.
— Para juzgar al maltratador sólo es suficiente las pruebas o demostraciones de que lo es, esto es, hechos de maltrato (y más si son reincidentes), no lo que dice (puesto que todos van a embellecer sus decires); por ejemplo: si yo apaleo a una mujer, pues ya no me sirve lo que haya DICHO en toda mi vida (mis decires no son válidos, ni aunque los lleve a televisión, ni aunque los haga elegantes propósitos o lemas de respeto, ni aunque los repita una y mil veces para parecer correspondencias dignas de una ética).
— El maltratador desea fervientemente respeto porque él se cree que respeta (que no se le insulte a él de su maltrato, sí, o sea, que se le deje pasar o se le consienta: para que siga maltratando impunemente -o sin recibir una reacción de indignación- con sus cuentos de respeticos maravillosos). Así, se sugestiona -obsesivamente- en el: “se me insulta”.
— El maltratador se refugiará en la bulla (en la prisa para que no se profundice en lo que hace), en la frivolidad (o en el pasotismo) y en el calor de la multitud: “esto es del pueblo”(tomando la palabra por él), dirá, “esto es de hombres”, “esto es propio de los de mi sangre o familia”, etc. Es natural considerando que el ser humano es un ser social, que mejor se defiende buscando prosélitos, actuando socialmente como sea o en jauría.
— El maltratador ya da por hecho que su maltratado sufre a un mismo nivel que él y, además, que es necesario que sufra porque ÉL sufre.
— Todo ser vivo (un organismo) utiliza otros para alimentarse (no puede alimentarse de lo inerte) y, puesto que esa es la primera regla natural, inevitablemente ha de seguirla; pero, el utilizar a otros para otra finalidad, sí es evitable. Es decir, que otros sufran porque pretende un pausado divertimiento o seudocultura, es siempre no imprescindible, sufrimiento caprichoso o evitable o gratuito. Por ejemplo: siempre “haré sufrir”comiendo algo vegetal o animal (orgánico), pero no siempre es inevitable “hacer sufrir” por otra finalidad.
— Los cómplices del maltratador: Éstos, cuando son muchos, y creyendo que siendo muchos pueden eludir ser cómplices, reaccionan (ante quienes les señalan de una vez por todas como miserables apoyos de un maltrato) con cinismo corporativista o con alineación represora (censurando... recursos humanos o desacreditando -intolerantemente- a rumoreo farisaico).
— Contra establecidas mentiras o prejuicios: El sufrimiento es consubstancial a la vida, pero hay sufrimientos que no (sólo son interesados; por ejemplo: el sufrimiento de la domesticación que sólo lo causa el ser humano, o el alargar la agonía por una incurable enfermedad). El respeto va en consideración (es una voluntad, una libre apreciación que resulta deferencia) a un juicio ético; por lo tanto no siempre hay que respetar todo a un mismo nivel in-diferentemente o por moda (que es necedad, insusceptibilidad o cinismo), sino en consecuencia a una valoración de dignidad por lo que ya se ha hecho o no se ha hecho de crueldad o de injusticia probable. Es decir, para que exista la virtud o capacidad juiciosa del respeto (respeto es moralidad y no se nace con él) debe aplicarse el no respetar ciertas acciones; sin rodeos, respetar es respetar merecimientos que nunca pasan por alto para quien sabe que debe reconocerlos (así pues, nunca puede respetar uno que no reconoce previamente, que no tiene en cuenta una realidad o un esfuerzo o a quien tiene razón -de seguida negándole o usurpándole los merecimientos que eso conlleva-).
— La verdad sólo se demuestra con reglas razonables (a la verdad nadie la defiende más que la razón; se encuentra terriblemente sola ante todo lo demás: tendencioso, hipócrita, buenista y desprotector de sublimaciones o de inviables expectativas).






LECTURA CRÍTICA (DESDE LA CREACIÓN ARTÍSTICA)


Sólo entendemos lo que la vida nos dice y, de lo que nos dice, sólo comprendemos aquello a lo que le prestamos atención, un interés, una escucha, un merecido reconocimiento de que innegablemente posee unos influjos en nosotros, que nos hacen o nos comportan. Así que, si queremos evitar o mejorar algo o simplemente respetarnos a nosotros mismos, es necesaria una escala de valores donde esto es esto y eso es eso, con y en un diferente reconocimiento crítico, frente a la frivolidad imperante, al todo vale, a la confusión y a la manipulación que, en suma, se deriva o se desencadena.
No, no existe ningún valor ético con ya manipulación: ni justicia ni paz, o ni siquiera libertad.
Y la creación artística, desde luego, no está al margen, debe ser lo más cognoscitiva posible: en emociones, en autocrítica y en criterios tanto propios o reconocidos del entorno.
Cada autor debe decidir, él antes y no los dictados convencionales o institucionales, una manera suya o personal de crear, de acuerdo más a lo que él piensa o a lo que él siente.
A nadie se le puede prohibir pensar, ni pintar si quiere pintar, ni -como Leonardo Da Vinci- quiere hacer ya las dos cosas al mismo tiempo.
No pongamos puertas al campo, si Alberti quiso ser autodidacta bien que hizo -¿acaso él impidió a otro ser misionero por ejemplo?-, si Octavio Paz quiso ser además un pensador bien que hizo y si Juan Ramón Jiménez quiso escribir para minorías bien que hizo pues, eso precisamente, eso en un pragmático vivir, es decidir propiamente o en libertad.



Ni el saber ni el arte tienen PROPIEDAD; así que nadie, absolutamente nadie es quién para prohibirlo intolerantemente a otro.


(Textos de 2004)
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jueves, 16 de octubre de 2008

He vivido en la extrema pobreza, sí, en la miseria, trabajando desde niño o, para comprar unos sellos, tenía que estar ahorrando todo un año, siendo una persona de las que más ayuda necesitaba. ¿Ayuda? En España, toda mi obra y todos mis sobrealientos -tanto material y moralmente- han sido sufragados por mí (única irresponsabilidad en corresponder éticamente y en apoyo de dignidad mínimo a cualquier persona de toda la historia). 
Nunca, infinitamente nunca he recibido ni un sólo beneficio de este país (siendo la única persona del mundo y de toda historia en cargar con ese "respeto"),además de no beneficiarme NUNCA, me ha pisoteado todos mis derechos. No me han dejado "realizarme" ni en una parte de un millón; y ni siquiera "vivir" una parte al menos de un millón. Una vida es su realización como vida, solo. Algunos grandísimos HdP españoles dicen que existe respeto y ¿qué saben ellos de respeto siendo sólo HdP?; con respecto a ellos, cualquier asesino siempre entiende el respeto mejor.
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Nunca "me he sentido" español, ni de un grupo político, ni de una religión, etc.; lo único que he deseado con todo el alma es sentirme persona y ni siquiera eso es posible donde nunca la razón, ni la ética, ni la vergüenza han sido válidos.
Como he dicho a infinita verdad, he sido, de una forma totalmente absoluta, la persona que más ayuda he necesitado; pues bien, no solo a toda crueldad no he sido ayudado jamás, sino que SE ME HA QUITADO lo que la naturaleza me ha dado y el vivir digno -y establecido en los Derechos Humanos- en cada segundo de mi vida. Nunca permitiría a España integrado en la convención de los Derechos Humanos, ese es mi único deseo.
Aclaraciones para nazis:
- Toda mi obra publicada en España ESTÁ sufragada por mí.
- Con respecto a lo que he escrito, en España no tengo apenas obra publicada; y casi nada he podido escribir estando pisoteado.
- Así es, de todo lo que TENÍA QUE ESCRIBIR O DECIR, en España no me han permitido nada.
- De todas las migajas de pan que me me comido, en España no ha existido en ellas una ayuda de España.- Nunca España me ha ayudado de ninguna manera, a permitir o a TOLERAR un segundo de mi existencia.
- En España, NUNCA me ha sido válida ni la palabra ni la razón en toda mi vida (si la razón no es válida para un ser humano, por lo tanto existe esa invalidez absoluta de la razón -para un ser humano- ya en España).
- Si cualquier persona -hasta uno que se muere de hambre o hasta el que está en un campo de exterminio-, tiene -aún así- siempre miles de beneficios de su país desde que nace, por mi parte aún no tengo uno, ni un átomo de deseo cumplido, ni un esfuerzo dignificado, nada, ni un derecho en mí aplicado, ni un segundo he sido feliz, ni un segundo sin recibir daños, etc.
- Yo me he presentado a concursos públicos literarios -que se hacen públicos o indiscriminatorios al mundo- donde bajo plica considerando que un paria, un negro, un esclavo, un asesino, etc. se presentan o pueden presentarse (bajo plica); por lo tanto, ha ganado mi plica en ciertos concursos. Es decir, a mí expresamente NUNCA -infinitamente nunca- ha habido una mínima consideración, o respeto, o piedad, o humanidad, o dignidad -aunque fuese un asesino, en tanto que éste es también un ser humano-. Pero, si me he presentado a concursos -y precisamente españoles- es sólo para recuperar un uno por ciento de lo que me han robado, o hecho gastar con las extorsiones totalmente intolerantes que he recibido.
- España no me ha permitido decir lo que tengo que decir aun ni fuera de España, algo paradójico, ¡ultranazismo paradójico!-. Toda persona esté donde esté, pero que su dignidad la tiene exterminada, tiene derecho a TODO, ¡basta de un nazismo que encima exige tal o cual regla, cuando seexige al que ya se le ha concecido algo o se le ha considerado al menos como un ser humano más con respeto a todos.
Cualquier nazi me ha permitido más mis derechos -y todo- que España.
Yo tengo que agradecer a España lo mismo que los judíos a Hitler. Hablan y hablan a miles de mentiras; pues, la mujer que más haya sido maltratada en España, ésa, ha tenido más ventajas, más dignidad y más protección que yo. El más despreciado o desprotegido que haya recibido menos de España, ése, ha recibido ya mucho más que yo (con pruebas, claro, nunca digo algo que no puedo demostrar ni nunca nadie me demostrará lo contrario).
Renuncio a cualquier cosa que sea de nazis, a lo que se haya publicado por equivocación, no quiero que me lean, no quiero ni fama ni Top ni éxitos. Ya sabrá Dios lo que debe hacer con ellos, ante él ya no podrán al fin mentir.